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INTRODUCCIÓN:
El síndrome de inmovilismo (en
adelante SI), es una entidad bastante frecuente en los ancianos, que presenta
una gran cantidad de factores etiológicos.
Se define como un deterioro rápido de la funcionalidad e independencia en la movilidad del anciano que se
refleja con la aparición de encamamiento o vida cama- sillón durante tres días como mínimo.
Debo recalcar que los tres
días son tres días, es decir, el deterioro de un anciano es tan rápido que a
veces no pasan ni dos días cuando se instaura el SI. Por ello, hay que prestar
mucha atención para prevenir este problema, ya que sus consecuencias son
devastadoras.
El SI es uno de los
principales enemigos que debemos combatir los profesionales de la geriatría,
debido a las nefastas consecuencias que tiene para la persona afecta y los
cuidadores.
Entre sus factores
etiológicos se encuentran:
1. Problemas
cardiorrespiratorios: infarto de
miocardio, cardiopatía isquémica, insuficiencia cardiaca, insuficiencia venosa, arteriopatías,
EPOC, neumonías, etc. Disminuyen las
capacidades físicas básicas y la persona no es capaz de moverse sin sufrir una
enorme fatiga.
2. Trastornos
musculoesqueléticos: osteoporosis,
artrosis, artritis, fracturas, gota, osteomalacia, enfermedad de Paget,
metástasis tumorales, etc. Estos trastornos provocan dolor, impotencia
funcional, rigidez, que fuerzan a la persona a estar en reposo.
3. Trastornos
neurológicos: accidente
cerebrovascular, alteraciones cerebelosas, Parkinson, esclerosis múltiple,
esclerosis lateral amiotrófica, lesiones medulares, neuropatías, etc. Ocasionan
rigidez o flaccidez, alteraciones en el tono muscular, en la coordinación, en
el equilibrio, sensibilidad, etc, que hacen que los movimientos de la persona se
alteren demasiado para poder ser efectivos y le fuerzan también al reposo.
4.
Trastornos mentales: demencias, delirium, depresión, etc. Son factores
que predisponen al SI.
5.
Factores
Yatrogénicos, es decir, debidos a
tratamientos médicos: se produce cuando la administración de fármacos
(bastante numerosos en los ancianos)
provoca efectos secundarios negativos como consecuencia de la plurimedicación e
interacciones entre los fármacos. Entre los fármacos con mayor implicación en
el SI están: neurolépticos, sedantes, hipotensores, etc.
Por esto, se hace necesaria la revisión por parte del médico de la medicación,
interacciones y efectos secundarios más graves.
También influye la actitud generalizada tendente a mantener en reposo a los ancianos cuando son hospitalizados, hecho que provoca una sucesión de acontecimientos
que acaban en un SI. La hospitalización favorece la dependencia , que hace que
la persona no haga las cosas por sí misma, lo que conlleva a un
desacondicionamiento para la realización de actividades independientes.
6. Actitudes: con frecuencia se aceptan como normales muchos
problemas de la gente mayor atribuyéndolos como normales, actitud equivocada,
ya que pocas veces es cierto. Esta actitud se denomina "viejismo” y es la
causa de no pocos problemas en los
mayores, al estar extendida también en el personal sanitario, hecho que fomenta
la dependencia.
7. Otros: como puede ser el miedo al rechazo social en caso
de presentarse incontinencia (fecal o urinaria) que hace que la persona no se
relacione con el entorno.
Todos estos factores
desembocan en una progresiva pérdida de capacidad funcional para las
actividades de la vida diaria, haciendo a la persona más dependiente de los
cuidados de terceros. Eso también
supone una sobrecarga para los cuidadores de la persona.
El problema principal es la
presencia de múltiples trastornos en la persona anciana que sin ser
incapacitantes per se, hacen a estos más frágiles cuando se presenta un
problema. Si a esto le sumamos una menor capacidad de adaptación, una reserva
funcional y anímica disminuida, tenemos el caldo de cultivo para un posible
SI; si se presenta una situación que
fuerce a una inmovilización de la persona (infección, ingreso hospitalario, fractura,
etc)
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