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CONSEJOS PRÁCTICOS
- No asociar edad avanzada con incapacidad: cambio
de actitud por otra más positiva. Siempre se puede (y debe) mejorar
el estado funcional de una persona mayor.
- En personas encamadas, movilizar suavemente todas
las articulaciones del cuerpo para prevenir limitaciones articulares y
mantener elasticidad de los músculos. Es útil realizar movimientos contra
resistencia cuando se pueda.
- Enseñar a la persona como moverse en la cama,
haciendo giros para cambiar de postura tumbado, levantando las nalgas de
la cama apoyando los pies, levantando los brazos y llevándolos de lado a
lado de la cama, ir levantando el tronco poco a poco hasta quedar sentado,
sentarse apoyando en la cama una sola mano.
- Es importante que movilice la musculatura de las
piernas varias veces al día para evitar el riesgo de trombosis venosa profunda à
movimientos de tobillo, rodilla y cadera en todos los planos, con y sin
resistencia. Para la trombosis se colocan medias compresivas elásticas y se
elevan los pies de la cama.
- Si
el encamamiento es prolongado, consultar con el médico para la
profilaxis de la trombosis con antitrombóticos. Normalmente se utilizan las
denominadas heparinas de bajo peso molecular, de las que hay múltiples formatos
y nombres comerciales: enalteparina, fraxiparina, boxol, dalteparina, etc.
- No olvidar los cambios posturales en encamados
cada 2- 3 horas para prevenir úlceras por decúbito. Son útiles los
colchones antiescaras y dispositivos coadyuvantes, tales como fundas de
algodón, fundas de piel de borrego, taloneras, etc.
- Es importante una adecuada hidratación y control
de líquidos: ingesta/ diuresis.
- Alternar periodos tumbados con periodos sentado.
Ir aumentando el tiempo sentado. Intentar que se sostenga sin ayuda
sentado en la cama, alternando con periodos en los que se siente con apoyo
del respaldo de la cama o almohada. El objetivo es fortalecer la
musculatura del tronco para cuando comencemos a rehabilitar la marcha y
sedestación libre sin apoyos.
- Cuando esté sentado, pedirle que ayude con
tareas de higiene facial, alimentación, y promover la realización de
ejercicios de movilización de los brazos y manos. Esto debe ir aumentando
progresivamente de intensidad.
- Probar a sentarle en un sillón o silla al lado
de la cama.
- Pedirle que haga pulsiones con los brazos sobre
los reposabrazos de un sillón o silla, para ir levantando las nalgas del
asiento.
- Pedirle que extienda varias veces las piernas
estando sentado, aplicar algo de resistencia de manera progresiva.
- Ir levantándole del asiento cortos periodos de
tiempo, hasta que se sostenga en pie solo con poca o ninguna ayuda.
- Ponerle una silla de espaldas para que se agarre
a su respaldo y mantenga la bipedestación solo.
- Pedirle que doble ligeramente las piernas y las
estire. Aumentar el grado de flexión y extensión de las piernas.
- Cuando se sujete bien en la silla, le podemos
poner apoyado de espaldas sobre una pared y, poniendo uno de nuestro
brazos en la pared, empujarle del tronco con el otro hacia la mano que
tenemos apoyada. Así se favorece la propiocepción y la estimulación del
sistema vestibular, al tiempo que se ponen en marcha los reflejos de
equilibrio y el control de tronco.
- Ir alternando la bipedestación sobre un pie, a
fin de aumentar la fuerza de la musculatura extensora del miembro
inferior.
- Ir fomentando la marcha con ayuda de manera
progresiva. Cuando ande bien con ayuda, ir disminuyendo paulatinamente la misma.
Al final, el objetivo debe ser que la persona deambule con supervisión, de
manera autónoma y con las ayudas técnicas precisas. Es importante la
eliminación de barreras arquitectónicas para no limitar las posibilidades
de relación de la persona con el medio.
- Si por problemas de los miembros inferiores es
imposible una marcha eficaz, se debe fomentar el uso independiente de la
silla de ruedas en todo el ámbito residencial de la persona.
- Proporcionar estimulación constante a la persona
para que mire, curiosee, preste atención a todo el entorno que le rodea.
Animarle a que haga las cosas por sí misma: si quiere orinar, tiene que ir
al baño; si quiere comer, tiene que sentarse en la mesa; si quiere ver la
tele, tiene que ir hasta el lugar donde esté situada, etc.
El
objetivo es no permitir a la persona caer en el ciclo de la dependencia, por el
cual acaba prefiriendo que le hagan las cosas a hacerlas por sí misma.
Se
debe luchar porque al final la persona consiga realizar sus actividades de la
vida diaria de manera independiente y una marcha autónoma, aunque no siempre se
consiga. Por ello, si la persona se estanca en alguna de las fases de
funcionalidad, no hay que forzarla demasiado, sino potenciar lo máximo posible
su capacidad en ese nivel.
Si
tienen alguna duda sobre el tema de este artículo o de otros temas relacionados
con la geriatría, no duden en hacérmelas
llegar a: aitoto@mixmail.com
AITOR JAÉN SÁNCHEZ
Terapeuta Ocupacional.
Titulado por la Universidad Rey Juan Carlos. Alcorcón (Madrid).
Máster en prevención de riesgos laborales.
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