INTRODUCCIÓN:
Uno de los factores que muestran el nivel de
salud y calidad de vida de una persona mayor de 65 años
es la movilidad. Podemos afirmar que la movilidad es proporcional
al nivel de independencia que tiene la persona en las diferentes
actividades de la vida diaria.
¿CÚALES SON LAS CAUSAS?
La inmovilización en el anciano es frecuente y las
causas que la generan son diversas.
Como vimos en artículos anteriores,
la aparición de enfermedades reumáticas como
la artrosis provocan una disminución de la movilidad
debido a la deformación de la articulación/es
afectada/s y dolor al ejecutar el movimiento.
Las patologías neurológicas,
aquellas que afectan a nuestro sistema nervioso central,
como los accidentes cerebro-vasculares, el parkinson e incluso
las demencias en fases ya avanzadas, conllevan una alteración
del tono y la fuerza muscular y por lo tanto disminuyen
también la movilidad en la persona.
Pero la inmovilidad no es sólo una consecuencia de
la aparición de una enfermedad, también es
consecuencia de una serie de cambios anatómicos,
fisiológicos, psicológicos y sociales que
surgen a medida que vamos envejeciendo.
Con la edad, la marcha, es decir nuestra
manera de caminar, se hace más lenta e inestable;
la perdida de equilibrio, debido a cambios en el procesamiento
de información sensorial, puede ser el origen de
una caída; el sobrepeso, la falta de motivación,
el apoyo social insuficiente y una inadecuada información
sobre como debe reiniciarse la movilización después
de un periodo de encamamiento y que ayudas técnicas
son necesarias, son algunas de las causas que protagonizan
la patología por inmovilización.
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